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Nuevo sold out en Madrid para un Carlos Sadness que empieza a acostumbrarse a petarlo siempre que aparece por la capital.

El 15 aniversario de la sala Ochoymedio, que está programando a parte de lo mejor del indie español, era la excusa perfecta para la vuelta a Madrid de Shinoflow después de haberlo hecho hace unos pocos meses con idéntico resultado, y tras pasarse el verano de festival en festival.

Teníamos ganas de pillar a Sadness en un concierto en sala, nos había ido encandilando en festivales y lo que nos encontramos nos sorprendió. Pero vamos con el principio:

Carlos no estuvo solo ya que una hora antes de su aparición, Amatria, una de las revelaciones de la temporada, calentaba al público y su actuación se nos hizo corta. Buenos ritmos desenfadados y música para irse preparando para la gran fiesta.

Nos llamó mucho la atención la edad del público, gente muy joven que empieza a adentrarse en el indie. No es que no hubiera gente de todas las edades pero podríamos decir que el 80% no superaba los 23-24 años. No es una crítica, en conciertos de Supersubmarina, Izal o Lori podría estar pasando perfectamente lo mismo. Quizás no es mala idea que estos artistas hagan de puente entre gente con inquietudes más allá de la música de 40 Principales y el indie nacional.

Y Carlos Sadness echa una mano. Melodías fáciles y directas y letras que invitan a cantar. Sadness es indie, vale, nos llegó un tweet en el que nos decían que era el Juan Magán del indie, pero es indie, y el público lo toma como eso y como que se están saliendo de lo comercial. Carlos dio lo que se le pedía, más incluso, y es que hasta le robó el ukelele esa gente que aguantó horas para estar en primera fila.

Un repertorio que ya venía de lejos y en el que no hubo sorpresas con Perseide abriendo, Miss Honolulu y Au Revoir levantando hasta al más soso y Hoy Es El Día y Monteperdido para terminar de ganar el partido con un par de fallos, y es que antes de los bises trató de cantar entre el público únicamente con su guitarra y entre que no eligió el mejor sitio (al fondo de la sala), que nadie se estaba enterando, y que no se oía, Sadness hizo perder a todos 15 minutos en los que no podemos decir qué canción o canciones tocó y que acabó sobre el escenario con un “lo he intentado”. Por otro lado, el técnico se debió ver desbordado por los gritos del personal y la voz que se tenía que escuchar prácticamente ni se oía ni se entendía.

Shinoflow se ha hecho un hueco y es el momento de aprovecharlo y no parar, desde luego su legión de seguidores aumenta y es el típico disco que se irá pasando entre amigos haciendo que el número de seguidores siga creciendo.