Patricia Vallejo

TAME IMPALA: EL DEADBEAT VISITA MADRID

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Tame Impala llegó a mi vida allá por 2012, con el Lonerism y de la mano de Elephant. Quedé enganchada —y embriagada— desde el minuto uno porque nunca antes había escuchado nada así. Además, esa canción siempre me recordó a la escena de danza de elefantes rosas de la película Dumbo de Disney, no me preguntéis por qué; quizá sea por la imagen saturada y llena de color del videoclip. Después llegó Feels Like We Only Go Backwards, del mismo disco, y la adicción y el amor se hicieron incondicionales. Aunque nadie podrá negar que el disco más importante de Tame Impala, donde alcanzaron el hype y el estatus actual, es Currents.

Ahora, Kevin Parker con Deadbeat, su quinto álbum de estudio, ha dado una vuelta de tuerca a lo que nos tenía acostumbrados. Sigue siendo bailable, pero en esta ocasión en una versión extendida de la palabra —y el significado— bailar. Es ahí donde entra el beat, el downbeat y una electrónica a veces contenida como en Not My World y, otras, que explota como en Ethereal Connection. Que nos lleva a una rave infinita, quizá como la que se muestra al inicio de Sirat. Es más bailable, sí. Pero igual de onírico y suave que otras veces. No Reply es una delicia. Va in crescendo y cuando, parece que va a explotar, logra contenernos para seguir bailando, casi agarrado a uno mismo, al ritmo de ese piano final.

Y si hablamos de piano, no podemos pasar por alto My Old Ways, la canción que abre el disco y genial carta de presentación de todo lo que encontraremos en este Deadbeat. Con esa canción me da por pensar que, en este mundo de mierda que se nos está quedando, quizá no hay nada más importante que desconectar de los problemas bailando —con los brazos en alto—, hasta entrar en trance y olvidarse de todo lo que nos rodea. Solo dejarse ser al ritmo de la música.

Afterthought, una de nuestras favoritas, puede que sea la que mimetice el sonido actual de Tame Impala con el de antaño. Este disco no es electrónica pura, no es psicodelia; tampoco es dream pop. Tame Impala aún sigue fiel a los ritmos machacones a los que nos tiene acostumbrados, aunque los matices han cambiado. Quizá las canciones más parecidas al sonido que tenemos interiorizado sean Dracula o Loser. Esta última con la genial participación estelar de Joe Keery en el videoclip. Sí, el de Stranger Things. El tipo se mimetiza tanto con el propio Parker que quizá eso lo que le ha llevado a ser su telonero por la gira americana con su proyecto DJO. También es cierto que sus primeros discos Twenty Twenty y Decide están muy influenciados por el sonido del australiano.

Desde LosLunesNoExisten contamos los días para, por fin, verlo en directo. Tame Impala pasa por España este 7 de abril por la Movistar Arena de Madrid y el 8 de abril por el Palau Sant Jordi de Barcelona.

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